12 may. 2010

El valor de leer

Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky estaba prisionero en la Siberia, (...), pedía en las cartas a su familia: "¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón.



(...) Muchas veces un pueblo duerme como el agua en un estánque un día sin viento, y un libro o unos libros pueden estremecerlo e inquietarlo y enseñarle nuevos horizontes de superación y concordia". (Federico García Lorca).



"La literatura, su médula, es una consecuencia del instinto de la imaginación, que opera con plenitud en la infancia (...) A medida que crecemos y que empiezan a adiestrarnos para el trabajo, para la mansedumbre y para la infelicidad, el hábito de la imaginación se vuelve peligroso o inútil, y sin darnos cuenta lo vamos perdiendo, no porque éste sea un proceso tan natural, si no porque hay una determinada y eficadísima presión social para que no nos convirtamos en seres saludables y felices, sino en súbditos dóciles en empleados productivos". (Antonio Muñoz Molina).

3 comentarios:

Frank Invernoz dijo...

No le leído la novela, pero el texto me entusiasma. Muchas gracias.

Nanny Ogg dijo...

Libros, libros, libros... no sé qué haría yo sin los libros, sin poder leer. Quien no lee no sabe qué mundo se pierde.

Besos

un libro abierto dijo...

Los textos corresponden:
el 1º es el discurso que dió Federico Garcia Lorca en la inaguracion de una biblioteca de un pueblo de Granada

El 2º fragmento de texto corresponde a un artículo de Andonio Muñoz Molina a favor de la lectura.

Siento no tener las referencias exactas de ambos, fueron apuntes de carrera.